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Cuándo es necesario dar suplementos de leche a un bebé amamantado

Algunas veces los lactantes pueden necesitar además de la leche que obtienen del pecho, un aporte extra al que llamamos suplemento

Anton Nossik [CC BY 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by/3.0)], via Wikimedia Commons

¿Qué es un suplemento?

Los recién nacidos sanos amamantados obtienen toda la energía y los nutrientes que necesitan de la leche de su madre. En las primeras 48 horas de vida, pequeñas cantidades de calostro (la primera leche que sale) son suficientes y la mayoría de bebés no necesitan otro aporte. Algunas veces, en situaciones especiales, pueden necesitar, además de la leche que obtienen del pecho, un aporte extra al que llamamos suplemento. El suplemento puede ser de leche de la propia madre, leche donada o "leche artificial" (sucedáneo de leche humana).

¿Qué tipo de leche utilizar para suplementar?

La administración de suplementos de leche artificial, aunque sean pequeñas cantidades, puede dificultar el adecuado establecimiento del flujo de leche materna y favorecer el abandono precoz de la lactancia al disminuir la motivación y la confianza de la madre. Además, altera la flora intestinal y puede sensibilizar al niño a sustancias que producen alergia. Por todo ello, la primera opción siempre debería ser suplementar con leche extraída de la propia madre; en segundo lugar, si es posible, leche donada de banco y, en último lugar, si no se dispone de ninguna de las anteriores y si está médicamente indicado, se utilizará leche artificial.

¿Cuándo está indicado dar suplementos? 

Las situaciones en las que está médicamente indicado suplementar durante los primeros días tras el nacimiento son las siguientes:

  • Cuando el recién nacido no tiene fuerza, ha nacido antes de tiempo o tiene un bajo peso,  por lo que no es capaz de obtener todo el alimento por sí mismo.
  • Cuando la pérdida de peso durante los primeros días es mayor de un 10 % del peso al nacimiento  y no se ha conseguido una lactancia eficaz a pesar de intentarlo.
  • En recién nacidos que presentan cifras de glucosa bajas a pesar de tomas frecuentes.

En etapas posteriores, en niños mayorcitos, puede ser necesario ofrecer suplementos de leche artificial cuando no se consigue una adecuada ganancia de peso a pesar de ofrecer leche materna extraída, intensificar la lactancia materna y corregir posibles dificultades de la técnica.

Pueden existir otras razones para aportar suplementos de forma temporal, como por ejemplo que la madre y el niño tengan que estar separados por enfermedad de alguno de los dos o que la madre necesite una medicación incompatible con la lactancia. En estas circunstancias, será muy importante continuar estimulando el pecho con varias extracciones al día para mantener la producción de leche y poder continuar la lactancia cuando la situación se haya resuelto.

¿Cómo se pueden ofrecer los suplementos?

Existen diferentes técnicas para administrar suplementos a un bebé amamantado: la cucharilla, el recipiente-cuchara, la taza o vaso, la jeringa o la sonda; las técnicas más adecuadas son las que combinan la alimentación con el dedo y la jeringa o la sonda, estas últimas además ayudan a entrenar y corregir los problemas de succión. Por último se puede utilizar un suplementador o relactador.

A la hora de decidir cuál de ellos utilizar hay que individualizar cada caso, todos tienen ventajas e inconvenientes y pueden resultar útiles en distintas circunstancias.  Además del motivo por el que se decide suplementar, otros factores a tener en cuenta son los siguientes:

  • La edad del niño y su capacidad para succionar de forma eficaz o no.
  • El volumen a administrar (que se pueda administrar el volumen adecuado de leche en 20-30 minutos).
  • Si el uso previsto es a corto o largo plazo.
  • El costo y disponibilidad.
  • Facilidad de uso y limpieza.
  • Por otro lado habrá que considerar las preferencias tanto de la madre como del niño, ambos deben sentirse cómodos con el método elegido. 

¿Cómo se utiliza el relactador?

El relactador es un dispositivo que permite que el bebé reciba suplementos de leche materna extraída o leche artificial mientras succiona del pecho. Consiste en un contenedor de leche (ya sea una bolsa o una botella de plástico) que la madre se cuelga alrededor del cuello. A través de una válvula, salen dos sondas que se deben fijar al pecho de la madre con cinta adhesiva y cuyo extremo se coloca en la punta del pezón cuando el niño va a mamar. Cuando el bebé se agarra al pecho y succiona, obtiene la leche del relactador junto con la leche del pecho de la madre. La succión ayuda a estimular la oferta de leche materna y la leche del relactador actúa como recompensa para el bebé por succionar correctamente.

Se pueden utilizar sondas de distintos tamaños para que la leche fluya en mayor o menor cantidad según convenga. Se suele empezar por la más ancha, y según mejora la succión del bebé se van utilizando sondas cada vez más estrechas para que tenga que hacer más esfuerzo. Salvo en el caso de alimentación de gemelos, si solo se utiliza una de las dos sondas, la otra hay que pinzarla para que la leche no se derrame. Tras cada uso hay que limpiar concienzudamente tanto el recipiente como las sondas para mantener la higiene y que queden permeables.

Está especialmente indicado en procesos de relactación (el restablecimiento de la producción de leche después de un destete prematuro) o de inducción de la lactancia de niños adoptados. También sirve para animar a bebés reacios a succionar para que se prendan del pecho, ya que con relactador el alimento fluye más rápidamente y en mayor cantidad que si únicamente mamaran.

¿Qué hacer para evitar dar suplementos de leche artificial innecesarios?

La medida más útil para evitar tener que utilizar suplementos innecesarios es disponer de una adecuada información sobre cómo funciona la lactancia materna. Iniciar las tomas de forma precoz tras el parto, ofrecer pecho a demanda con una técnica correcta,  realizar piel con piel a menudo con el bebé y extraer pequeñas cantidades de calostro desde el primer momento para ir estimulando el pecho y poder dárselo al bebé, son los principales recursos para anticiparse y evitar situaciones en las que haya que recurrir a suplementar a un bebé sano.

Cuando existe una indicación médica para la administración de leche artificial, utilizar la técnica adecuada y continuar estimulando la producción de leche,  favorecerán la posibilidad de continuar con la lactancia materna tras la resolución de la situación.

Artículo publicado el  
28-10-2015, revisado por última vez el 27-10-2015
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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