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Leche materna: como conservarla y almacenarla

Para congelar la leche materna lo mejor es hacerlo en las primeras 24 horas tras la extración

Por qué extraer y conservar la leche materna

En ocasiones puede ser necesaria la extracción y conservación de la leche materna (enfermedad del bebé, separación transitoria madre-hijo, donación a un banco de leche…). La leche materna tiene propiedades antibacterianas que permiten almacenarla en determinadas condiciones por periodos prolongados.

Cómo hacerlo

El tiempo aproximado de conservación de la leche materna variará en función del tipo de leche, la temperatura y las características del sistema de almacenamiento, aunque lo ideal es refrigerarla inmediatamente una vez extraída. Tiempo de conservación:

  • Calostro a temperatura ambiente (27-32 ºC): 12 horas.
  • Leche madura:
    • A temperatura ambiente:
      • 15 ºC: 24 horas
      • 19-22 ºC: 10 horas
      • 25 ºC: 4 a 6 horas
      • 30-38 ºC: 4 horas
    • Refrigerada (en nevera) entre 0 y 4 ºC: 8 días. Cuanto más estable sea la temperatura mejor se conservará la leche, por lo que se aconseja no ponerla en la puerta del frigorífico.
    • Congelada:
      • En un congelador dentro de la misma nevera: 2 semanas.
      • En un congelador que es parte de la nevera pero con puertas separadas (tipo combi): 3-4 meses. No conviene almacenarla tampoco en la puerta del congelador porque la temperatura es menos estable.
      • En un congelador separado, tipo comercial, con temperatura constante de -19 ºC: 6 meses o más.

La leche que ha estado en la nevera durante dos días o menos puede ser congelada, pero es mejor hacerlo en las primeras 24 horas y, si se sabe que no se va a utilizar, conviene congelarla lo antes posible. Para ello se aconseja enfriar rápidamente la leche extraída en un recipiente con agua fría y congelarla a continuación. Si se realiza la extracción fuera de casa, hay que conservarla, si es posible, refrigerada en una bolsa nevera con acumulador de frío (frigolines), manteniendo la cadena de frío durante el transporte, y congelarla en cuanto se llegue a casa. Si ha estado en la nevera durante más de dos días, pero menos de 5-8 días, puede darse al bebé pero no se debe congelar.

Antes de extraer y manipular la leche es importante lavarse las manos con agua y jabón. No es necesario lavar pechos ni pezones antes de la extracción. Con la ducha diaria es suficiente.

No conviene tocar el interior del recipiente en el que se almacenará la leche, para que no entren bacterias; el envase debe cerrarse inmediatamente después de introducir la leche.

Se recomienda guardar, en cada recipiente, pequeñas cantidades de leche (60-120 ml) sin llenarlo completamente, para permitir que la leche se expanda al congelarse. Es muy recomendable etiquetar los recipientes con la fecha de congelación para ir descongelando la leche más antigua.

No es aconsejable agregar leche recién extraída a la leche que ya se ha enfriado o congelado, para evitar el recalentamiento de la leche ya almacenada.

Tipos de envase

Los recipientes para almacenar leche materna no necesitan ser esterilizados, pero sí hay que lavarlos previamente con agua caliente y jabón, dejándolos secar al aire, o utilizando el lavavajillas.

Debe almacenarse siempre en envases destinados para uso alimentario. Pueden usarse recipientes de cristal, de plástico duro (transparente u opaco) o bolsas de plástico blando diseñadas para este uso.  Basándose en estudios realizados, las asociaciones de bancos de leche aconsejan utilizar recipientes duros (plástico duro, opaco o transparente, y cristal), porque provocan una menor pérdida de factores defensivos de la leche durante el almacenamiento. Además, recomiendan el cierre de los mismos con tapa dura.

Las bolsas de plástico blando son prácticas y poco costosas, pero condicionan una mayor pérdida de componentes defensivos y se derraman y rompen con mayor facilidad. Deberían evitarse los recipientes que contengan bisfenol A (BPA), presente en algunos plásticos, debido a la controversia en relación con sus efectos adversos sobre la salud.

Cómo descongelar y calentar la leche extraída

La leche se puede descongelar lentamente, sacándola del congelador la noche previa y poniéndola en la nevera. También puede descongelarse rápidamente colocándola bajo el chorro de agua caliente del grifo o introduciéndola dentro de un recipiente con agua previamente calentada, hasta que alcance la temperatura deseada. No es aconsejable utilizar el microondas para descongelar, porque el calentamiento es irregular y pueden producirse quemaduras.

Tras la descongelación se debe remover bien para mezclarla. La leche humana almacenada forma capas de diferentes colores (la grasa arriba) siendo este aspecto normal. Puede ser administrada al bebé fría, a temperatura ambiente o calentada previamente. Para una misma toma puede mezclarse leche extraída y congelada en distintas fechas.

La leche que ha sido descongelada no se debe volver a congelar; puede mantenerse durante otras 24 horas refrigerada, siempre que no haya sido calentada ni haya estado en contacto con la saliva del bebé, pero pasado ese tiempo debe desecharse. Para evitar desperdiciar leche es preferible congelar y descongelar pequeñas cantidades.

Algunas madres pueden notar que su leche tiene un olor rancio al descongelarla. Esto se debe a la acción de una sustancia que se encuentra en la leche llamada lipasa, que transforma la grasa de la leche y provoca su cambio de olor y sabor. Esta transformación de la grasa ayuda al bebé a la digestión de la leche y no es perjudicial, pero puede provocar que la rechace por su sabor. Una vez que tiene olor rancio, no se puede hacer nada para eliminarlo. Se puede intentar prevenir mediante el enfriamiento rápido (agua fría con hielo) y la congelación inmediata de la leche, tras su extracción.

Cómo administrar la leche extraída

La leche fresca recién extraída es la que conserva el mayor número de propiedades. La refrigeración, la congelación y el calentamiento a altas temperaturas producen cambios en la composición de la leche materna. Por ello, la leche fresca es la que debe usarse en primer lugar, siempre que sea posible. A continuación, la leche refrigerada y, por último, la leche descongelada.  Existen diferentes formas de administrar la leche extraída, según las necesidades de cada niño: biberón, vasito, cucharita, dedo y sonda, jeringa, suplementador o sonda.

Conservación de la leche materna para usar en casa

Tipo de leche materna

Temperatura ambiente

Refrigerador

Congelador

Recién ordeñada, en un recipiente cerrado

A 16-29 °C

3-4 horas óptimo

6-8 horas aceptable

Siempre en condiciones muy limpias

A <4 ºC

72 horas óptimo

5-8 días bajo condiciones muy limpias

2 semanas si congelador dentro del refrigerador

3 meses si congelador de puertas separadas

Si congelador comercial con temperatura constante menor de -19ºC,  6 meses óptimo y 12 meses aceptable

Previamente congelada, descongelada en el refrigerador, pero no calentada ni usada

4 horas o menos (hasta la próxima toma)

24 horas

No volver a congelar

Descongelada fuera del refrigerador en agua caliente

Solo hasta que termine la toma

4 horas o hasta la próxima toma

No volver a congelar

La que sobra de la toma

Solo hasta que termine la toma, luego desechar

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Artículo publicado el  
23-11-2015, revisado por última vez el 15-11-2015
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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