EnFamilia

Escrito por pediatras, pensado para las familias

Escoliosis

La mayoría de las veces no se conoce la causa de la escoliosis, aunque en alguna ocasión puede estar asociada a otra enfermedad

Examinanado la espalda

¿Qué es la escoliosis?

La escoliosis es una desviación de la columna que forma una curva en la que las vértebras se apartan del eje central.  Las vértebras se desplazan hacia un lado y además giran o rotan. La deformidad muestra una prominencia asimétrica (chepa) a uno de los lados de la espalda, que es especialmente visible y palpable al inclinarse hacia delante.

Las curvas pueden ser torácicas, lumbares, más raramente cervicales o bien presentarse en varias de estas zonas a la vez.

Puede haber dobles curvas que, al desarrollarse en sentido contrario, no alteran la verticalidad de la espalda y su detección puede ser más tardía.

¿A qué se debe?

La gran mayoría de las veces no se identifica la causa (escoliosis idiopática). Con menos frecuencia la escoliosis se origina por una enfermedad neurológica, tumoral o infecciosa o está relacionada con algún síndrome.

¿A qué edad aparece?

Algunos niños nacen con una malformación en las vértebras que provoca escoliosis (escoliosis congénita).

Cuando las vértebras son normales, la escoliosis se puede clasificar según la edad a la que aparece:

  • Infantil: entre los 0 y 3 años
  • Juvenil: entre los 3 y los 10 años
  • Adolescente: a partir de los 10 años

Aunque la incidencia es similar en ambos sexos, las niñas presentan más riesgo de progresión, especialmente si les quedan más de dos años por crecer.

¿Cómo se diagnostica?

Se diagnostica con la exploración de la espalda. Antes, siempre hay que comprobar la longitud de las piernas, palpando las dos crestas iliacas, ya que el niño puede torcerse porque uno de los miembros inferiores sea más corto.

Una vez que se ha visto que las piernas son iguales, el médico buscará asimetrías entre ambos lados de la columna, buscando prominencias. Revisará la altura de los hombros y, en algunos casos graves, si el tronco está inclinado hacia un lado.

La prueba clínica que más información proporciona es el test de Adams, ya que las prominencias se hacen más evidentes: estando de pie, el niño se inclina hacia delante sin doblar las rodillas, como para tocarse los pies con las manos.

La radiografía confirmará que existe una curva y si asocia rotación de las vértebras, y cuantificará la curvatura. Se habla de escoliosis cuando el ángulo de la curva es mayor de 10 grados.

¿Cómo se manifiesta?

Habitualmente no produce ningún síntoma. Es importante saber que no duele, de hecho cuando una escoliosis es dolorosa hay que pensar que un proceso infeccioso, neurológico o incluso tumoral pueda estar detrás.

Tampoco suele tener repercusión sobre los órganos internos. Solo en las deformidades muy grandes, poco frecuentes por otra parte, puede haber problemas cadiopulmonares o digestivos por falta de espacio.

Por otro lado, si la escoliosis es descubierta en edades tempranas y presenta vértebras malformadas, es conveniente descartar lesiones de corazón, renales o neurológicas asociadas.

¿Qué factores influyen en la evolución de la curva?

Cuanto más quede por crecer y mayor sea la curva en el momento del diagnóstico, peor será la evolución. Otros factores a tener en cuenta son los antecedentes familiares, el tipo de curva y si se trata de una niña. Después de la primera regla, el riesgo de progresión disminuye mucho. 

El traumatólogo también evalúa el riesgo de progresión revisando la osificación de la cresta iliaca y de la cadera en las radiografías.

¿Cómo se trata?

Una vez detectada clínica y radiográficamente, el ángulo de Cobb (ángulo de la curva) y la edad determinan el tratamiento. El tratamiento conservador (corsé) frena la progresión de la deformidad, pero no la corrige. La cirugía sí lo hace, pero se reserva para aquellas curvas de gran magnitud o que, aunque no sean tan marcadas, tengan riesgo de progresar mucho.

El objetivo del tratamiento es evitar grandes deformidades en la edad adulta. Estas pueden desarrollarse si la curva llega a alcanzar 50 grados al final del crecimiento, por lo que se ha de intentar evitar la progresión de deformidades inferiores a los 40-45 grados y corregir con cirugía aquellas que sean mayores.

Existen varios tipos de corsés, el más usado es el tipo Boston; debe mantenerse en torno a 22-23 horas al día. En curvas muy flexibles cercanas al tórax, los corsés que se usan solo por la noche (tipo Charleston o Providence) pueden dar buenos resultados.

Artículo publicado el  
31-8-2015, revisado por última vez el 29-7-2015
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

No te vayas sin leerlo

  • Enfermedad de chagas
    La enfermedad de Chagas
  • Niña junto a un jarabe
    Las alergias a medicamentos
  • Niña protegida mientras patina
    Cuidando la salud de los niños de 6 a 11 años
  • Niña haciéndose un control de glucemia
    ¿Qué es la diabetes tipo 1?