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Síndrome nefrítico

Para confirmarlo hay que hacer un análisis de orina en el que se objetivará hematuria con o sin proteinuria y un análisis de sangre

Situación de los riñones en un niño

El síndrome nefrítico es una enfermedad que se caracteriza por la aparición de sangre en la orina (hematuria), elevacíón de la tensión (hipertensión arterial) y un fallo agudo de la función renal que provoca que el niño orine menos (oligoanuria), y retenga líquido y se hinche (edema). Pueden aparecer todas estas alteraciones juntas o no, y en distinto grado.

¿Por qué se produce?

El síndorme nefrítico se produce porque el riñón se inflama, concretamente unas estructuras internas llamadas glomérulos que actúan como un filtro o colador.

Esta inflamación del glomérulo (glomerulonefritis) se suele producir tras una infección, como unas anginas o una infección de la piel producida por una bacteria llamada estreptococo (glomerulonefritis aguda postestreptocócica). No se trata de una infección del riñón, sino que se produce como resultado de una respuesta inflamatoria tras la infección.

Otras veces, el glomérulo se altera sin una causa conocida (glomerulonefritis primarias) o por enfermedades que afectan a otras partes del cuerpo, como ocurre en el lupus eritematoso sistémico, la púrpura de Schönlein-Henoch, o la nefropatía Ig A (inmunoglobulina A).

Clínica

La forma en que se manifiesta el síndrome nefrítico es muy variable debido a que no siempre aparecen todos los síntomas juntos y de la misma manera.

La sangre en la orina (hematuria), por ejemplo, puede ser visible a simple vista apareciendo orina de color rojo o marrón, como agua de lavar carne (hematuria macroscópica) y otras veces solo se puede ver al explorar la orina con el microscopio (hematuria microscópica). De forma característica, el niño no siente ningún dolor.

La alteración de la función renal puede ser más o menos intensa, el niño puede orinar algo menos o casi nada y los edemas ser muy evidentes o sutiles.

La pérdida de sangre por la orina se puede acompañar de proteinuria (pérdida de proteínas por la orina), lo que aumenta los edemas (hinchazón). Pueden aparecer en los párpados, piernas, tobillos o ser generalizados y provocar que el peso aumente.

A veces los niños se quejan de dolor de cabeza (sobre todo si tienen hipertensión arterial) y están cansados.

Diagnóstico

El diagnóstico se sospecha por los síntomas y la exploración.

Para confirmarlo hay que hacer un análisis de orina en el que se objetivará hematuria con o sin proteinuria y un análisis de sangre para evaluar la función renal.

Dependiendo de la historia previa y de la clínica, para tratar de encontrar la causa se solicitarán otras pruebas: cultivo faríngeo o de piel, análisis inmunológicos (anticuerpos implicados en la alteración del glomérulo).

En casos muy seleccionados, es necesario hacer una biopsia renal (análisis de una muestra de riñón) para averiguar la causa y la gravedad de la afectación renal.

Tratamiento

No hay un tratamiento específico del síndrome nefrítico. El objetivo es controlar las alteraciones que produce hasta que la enfermedad remita espontáneamente:

  • Se recomienda no abusar de la sal. Si existen edemas y/o hipertensión arterial hay que realizar una dieta exenta de sal y disminuir la ingesta de líquidos.
  • En ocasiones se precisa tratamiento con diuréticos (medicinas para que se orine más) para conseguir que los edemas y la hipertensión disminuyan.
  • En las formas más graves y que no remiten espontáneamente, a veces se requiere el uso de corticoides e incluso otros inmunosupresores (para controlar la respuesta inmune que está dañando el riñón) dependiendo de la causa.

Evolución y pronóstico

La mayoría de los niños que tienen un síndrome nefrítico secundario a una infección tienen un pronóstico excelente, incluso los que sufrieron daño renal agudo.

Tienen peor pronóstico cuando aparece el síndrome nefrítico en el contexto de una enfermedad sistémica, en cuyo caso el tratamiento y pronóstico dependerá de la enfermedad que haya originado la enfermedad.

Artículo publicado el  
11-2-2019, revisado por última vez el 7-2-2019
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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