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Escrito por pediatras, pensado para las familias

Prematuros que necesitan oxígeno en casa

El tratamiento con oxígeno permite que el niño crezca y se desarrolle adecuadamente

Recién nacido con gafas de oxígeno

¿Por qué mi hijo necesita oxígeno?

Los bebés prematuros, especialmente los nacidos antes de la semana 32 del embarazo, pueden tener los pulmones inmaduros y a veces necesitan la ayuda de un aparato (respirador) durante el ingreso hospitalario. Estos niños tienen más riesgo de desarrollar la llamada displasia broncopulmonar. Esta enfermedad pulmonar crónica es la causa más frecuente por la que van a seguir necesitando oxígeno cuando se vayan a casa.

¿Qué objetivo tiene el oxígeno en casa?

El bebé debe mantener la adecuada oxigenación en los distintos órganos. Esto se mide por la saturación de oxígeno, que debe ser, como mínimo, entre 93 y 95% y si no lo consigue por sí mismo, se le pone oxígeno para que la alcance.

¿Qué funciones tiene el oxígeno?

El tratamiento con oxígeno tiene varias funciones: permite que el niño crezca y se desarrolle adecuadamente, disminuye las infecciones respiratorias y evita la aparición de otras complicaciones pulmonares como la hipertensión pulmonar. Además, el hecho de poder administrarlo en el domicilio evita que se prolongue el ingreso hospitalario, con las consecuencias negativas que conlleva para el niño y la familia.  Antes del alta es recomendable que los padres se familiaricen con su utilización.

¿Cómo funciona el sistema del oxígeno?

Se compone de varias partes:

  • El depósito del oxígeno. Normalmente es una bombona o bala de oxígeno líquido grande para casa y una pequeña para paseo con capacidad para que dure 8 horas, más o menos. Hay que vigilar el indicador para saber cuándo falta poco para que se termine el oxígeno.
  • Las cánulas nasales: el cable con dos pequeños tubos que se introducen por los agujeros de la nariz del niño.
  • El concentrador de oxígeno: sirve para cambiar la cantidad de oxígeno que le está llegando. Se usa para los niños que necesitan un flujo mayor de 1 litro por minuto.
  • Un pulsioxímetro: un monitor que informa de la frecuencia cardíaca y de la saturación de oxígeno. Recoge este dato a través de un sensor adhesivo, que se coloca en los dedos de los pies o las manos.

¿Qué precauciones hay que tener?

El oxígeno es muy inflamable, por lo que no se debe fumar en la habitación donde se encuentre el depósito, ni tampoco tenerlo cerca de chimeneas, radiadores o de otros aparatos que funcionen con gas o tengan llama. La nariz del bebé no debe estar obstruida y a veces hay que lavarla con suero fisiológico para eliminar las secreciones.

¿Qué alarmas debe tener el pulsioxímetro?

Las alarmas de frecuencia cardiaca normalmente se colocan para detectar frecuencias por debajo de 80 y por encima de 200-210  latidos por minuto, dependiendo de los meses de edad del niño. Las alarmas de saturación de oxígeno habitualmente se fijan en 90-92%.  El objetivo es mantener la saturación en 93% o más. El médico responsable dará recomendaciones sobre estos datos, según las condiciones del bebé.

¿Qué hay que hacer si suena la alarma?

Ante todo hay que mantener la calma y comprobar la respiración y el color del niño, la colocación del sensor, la batería del aparato, la onda de pulso o latido registrada en el monitor, el valor de la saturación de oxígeno y durante cuánto tiempo se mantiene por debajo de los límites normales.

En muchas ocasiones nos encontraremos ante “falsas alarmas”; por ejemplo, si el niño se mueve puede que el sensor no funcione bien y los valores que aparecen en el monitor no sean reales.

¿Hasta cuándo va a necesitar mi hijo el oxígeno?

La duración del tratamiento con oxígeno depende de muchos factores y será distinta para cada niño. El pediatra responsable de sus cuidados le indicará el momento oportuno para suspenderlo. La retirada será de forma gradual, viendo si tolera bien aportes cada vez más bajos de oxígeno. El niño acudirá a revisiones periódicas en las que los médicos valorarán cómo evoluciona la función de sus pulmones.

Artículo publicado el  
11-4-2016, revisado por última vez el 3-4-2016
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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