La opinión del niño y la de sus padres resultan determinantes a la hora de asumir cualquier actuación médica que suponga algún tipo de riesgo para la salud. El consentimiento informado pone en manos de quien va a recibir el tratamiento o sufrir la prueba la decisión final.
Los niños son expertos en usar las nuevas tecnologías. Tienen innumerables beneficios pero también algún que otro nuevo problema: es el caso del ciberacoso y el grooming. El diálogo en la familia y la actitud vigilante de los padres son necesarios para su prevención.
Para que un medicamento pueda ser autorizado tiene que pasar obligatoriamente por estudios de investigación que permitan conocer su eficacia, seguridad y efectos secundarios. Pero muchas medicinas no se han llegado a probar en niños.
El recién nacido que tiene que estar en el hospital necesita muchos cuidados. Y uno muy importante, que no se puede sustituir, es el cuidado de sus propios padres: acariciarle, hablarle, que sienta a su familia cerca.
La Ley de Autonomía del Paciente es una ley que “sirve" para definir los derechos de los pacientes y favorecer el derecho a decidir en cuestiones de salud. Aunque el menor es autónomo a partir de los 16 años para decidir, se debe oír lo que el niño dice desde que tiene uso de razón.