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Escrito por pediatras, pensado para las familias

Conjuntivitis

El signo más característico es que el ojo está rojo. Suele haber molestias y lagrimeo, y a veces legañas espesas que pegan los párpados entre sí
Niño con conjuntivitis

La conjuntivitis, cuyo síntoma más característico es que el ojo está rojo, es la inflamación de la membrana que cubre la parte blanca del ojo y el interior del párpado (conjuntiva).

¿Por qué se produce?

Puede estar causada por infecciones producidas por bacterias, virus y otros gérmenes (conjuntivitis infecciosa), también por una reacción alérgica (polen, ácaros del polvo, epitelios de animales) o por diversos productos químicos (cosméticos) o irritantes (polvo).

La conjuntivitis infecciosa se extiende de persona a persona por contacto directo por gotitas expulsadas al aire por la tos o los estornudos, o a través de las manos, toallas o paños. El tiempo que transcurre desde el contagio hasta el comienzo de los síntomas es variable y suele ser de entre 2 y 7 días.

¿Cuáles son los síntomas?

El signo típico es el enrojecimiento de la parte blanca del ojo, generalmente acompañada de aumento del lagrimeo o de la presencia de secreción ocular. Esta secreción puede ser clara (como agua) o espesa con mucosidad o pus y que hace que los párpados se peguen el uno al otro.

La presencia de dolor es poco frecuente. Los niños mayores a veces se quejan de quemazón o picor, o de que tienen la sensación de tener algo en el ojo. La visión no se altera, aunque la mucosidad puede originar visión borrosa.

La duración de la enfermedad es variable. Las infecciones virales generalmente mejoran en 8-10 días; las que son producidas por bacterias al tratarlas con antibióticos se curan en 3-5 días.

¿Cómo se trata?

La conjuntivitis producida por virus suele desaparecer por si sola sin tratamiento. En este caso, el lavar el ojo con frecuencia con agua tibia o suero salino le aliviará las molestias.

Si el pediatra sospecha que la conjuntivitis es de origen bacteriano, le recomendará un colirio o pomada antibiótica.

Antes de comenzar el tratamiento local con gotas o pomada, limpie la mucosidad o el pus de los párpados con una gasa mojada en agua tibia y luego lave los ojos con suero salino, de forma que el líquido sobrante escurra hacia la oreja del mismo lado. Debe advertir a los niños mayores que la medicina puede molestar durante los primeros momentos; a continuación tire con mucha suavidad del párpado inferior hacia abajo y ponga una gota (o un poco de pomada) en el espacio que se forma entre el párpado y el ojo. Si su hijo es mayor y puede cooperar, pídale que mire hacia arriba mientras usted administra la medicina. Evite tocar el ojo con el cuentagotas o el tubo.

Otra forma de administrar las gotas oculares es hacer que su hijo se acueste con la cara hacia arriba y los dos ojos cerrados. Coloque una gota en el ángulo interno de cada ojo y, a continuación, separe ambos párpados o dígale que abra y cierre los ojos. Las gotas llegarán así a su destino por si solas.

Como las lágrimas limpian los ojos frecuentemente, las gotas deben administrarse cada 2 o 3 horas mientras su hijo esté despierto, al menos durante los dos primeros días de tratamiento. La pomada se administra 3 veces al día. El tratamiento debe durar unos 5 o 7 días. Aunque un solo ojo parezca infectado, es preferible tratar los dos ojos.

¿Cuándo debo consultar?

Si sospecha que su hijo tiene conjuntivitis debe ponerse en contacto con el pediatra para intentar determinar cuál es la causa y tratarla adecuadamente.

Debe consultar a su pediatra si el enrojecimiento, hinchazón o dolorimiento se extiende alrededor del ojo y del párpado, si aparece dolor intenso en el ojo, visión borrosa constante, cambios en la visión o sensibilidad a la luz.

¿Cómo se puede prevenir?

La conjuntivitis infecciosa es contagiosa. El niño se puede contagiar al tocar algo que ha tocado una persona infectada, como un pañuelo o un juguete. También a través de toses y estornudos. Para poder prevenirla, enseñe a su hijo a lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón.

Para evitar la transmisión a usted mismo o a otras personas, usted debe lavarse las manos después de poner el tratamiento en los ojos de su hijo. A los niños mayores se les puede pedir que no se froten los ojos pero, si no pueden evitarlo, deben lavarse las manos a continuación.

Las toallas del niño con conjuntivitis deben mantenerse separadas del resto de las de la familia y cambiarse a diario, hasta que la secreción ocular haya cesado.

Los niños con conjuntivitis bacteriana pueden volver a las actividades de grupo después de un día completo de tratamiento. Si el médico sospecha una infección viral, para las que no sirven los antibióticos, podrá sugerirle una ausencia más prolongada.

Artículo publicado el  
3-10-2011, revisado por última vez el 27-2-2012
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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