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Escrito por pediatras, pensado para las familias

Dientes. ¿Por qué los tenemos? ¿Qué hace que salgan?

Existen más preguntas sin resolver que respuestas sobre los mecanismos relacionados con la aparición y el recambio dental en los niños

Dentatura de una niña

Los seres humanos, como pertenecientes al mundo de los seres vivos, estamos clasificados en el reino animal. Además somos mamíferos y nuestra  forma de alimentarnos es de omnívoros (comemos de todo). De acuerdo que hay personas que no son omnívoras, pero es por voluntad propia, no por naturaleza.

Así que somos animales mamíferos omnívoros y como tales estamos adaptados en nuestro sistema dental y en nuestro sistema digestivo para comer una dieta variada de vegetales y carne. El tipo de alimentación de la especie tiene mucho que ver con la dentadura y el desarrollo de ésta es común a muchos vertebrados.

En la evolución de las especies, los dientes tendrían su origen en unos órganos similares en los peces primitivos que dieron lugar a dientes verdaderos en los reptiles de hace 250 millones de años. Después, hace 200 millones de años, aparecieron los mamíferos y los dientes fueron cambiando de forma hasta los primeros homínidos, hace 3 millones de años.

Los dientes evolucionan de acuerdo a progresos como el uso de instrumentos de caza y la utilización del fuego, de modo que los alimentos se modifican y los dientes dejan de ser una cuestión de vida o muerte. Por fin aparece el Homo sapiens hace 30 mil años, nuestro más directo antepasado, con una estructura de la cara y unos dientes de menor tamaño. Todos estos cambios se deben a modificaciones genéticas muy lentas.

Hablando en particular del ser humano, la formación de los dientes desde el embrión, después feto, después recién nacido es un proceso complejísimo, determinado genéticamente y que no se conoce completamente.

Tampoco se sabe con exactitud el mecanismo por el que los dientes salen o asoman en las encías con un ritmo determinado. La teoría más aceptada es que la producen los ligamentos que rodean la base del diente, mediante su encogimiento y el cruzamiento de sus fibras de colágeno y la contracción de sus células.

Mientras la dentición de leche o primaria está presente, se forman las piezas dentales definitivas dentro de las encías en el lactante y niño pequeño, y lo hacen a partir del mismo germen dentario que la pieza de leche a la que sustituyen, lo que proporciona una guía para su salida. La raíz de los dientes de leche forma una especie de camino de salida a los dientes permanentes. 

Los dientes definitivos, según se acercan al borde de la encía para salir, producen la reabsorción y desaparición de la raíz de las piezas de leche, lo que provoca su caída.

Los dientes de leche son fundamentales para el desarrollo de la boca y de la cara. Los músculos de la mandíbula y la formación de los huesos dependen de los dientes de leche y son necesarios para el desarrollo adecuado del lenguaje y de la masticación. Por eso, la pérdida de estos dientes, por caries o por traumatismos, es muy perjudicial para el futuro de la función de mandíbula, la masticación, el lenguaje y el aspecto físico del niño.

Todo el proceso está regulado y controlado por las cadenas de ADN del código genético. Sabemos cómo ocurre, pero no sabemos por qué.

Artículo publicado el  
14-11-2013, revisado por última vez el 14-11-2013
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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