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Cosas normales en los recién nacidos

Llegamos a casa con nuestro recién nacido y... ¡surgen un millón de dudas! Algunas características normales y cuidados sobre los primeros días de vida

Recién nacido de espaldas (mancha mongólica)

Tras la llegada a casa con un recién nacido es frecuente que surjan, los primeros días, dudas sobre la normalidad de ciertas características del bebé, así como sobre algunas necesidades de cuidados.

Después de unas pocas semanas, los padres van teniendo la experiencia suficiente para actuar con confianza y seguridad en el manejo de su hijo.

Para ayudar a los padres en esas primeras etapas, puede ser útil conocer algunas de las características normales y comunes en la mayoría de los recién nacidos.

Piel

Es frecuente observar en los primeros días una descamación de la piel en el tronco y las extremidades. No es necesario un cuidado especial y se resuelve sola en poco tiempo.

En muchos recién nacidos puede verse, en la zona baja de la espalda, una mancha de color oscuro que recuerda a un hematoma (moratón) y recibe el nombre de mancha mongólica por ser frecuente en esta raza. La extensión puede variar de un niño a otro. No significa ninguna enfermedad y desaparece sola en los primeros años.

También puede haber otras manchas de color rojo en la piel de la zona de la nuca, de los párpados o en el centro de la frente. De igual modo, desparecerán sin hacer nada en pocos meses.

En la nariz, las mejillas y la barbilla aparecen en los primeros días unos pequeños granos blanquecinos que recuerdan a las pústulas del acné. Reciben el nombre de miliaria, aunque popularmente se conocen como engordaderas. No tienen importancia ni requieren cuidados.

Mamas

Los recién nacidos de ambos sexos, debido al paso de hormonas maternas a través de la placenta, es habitual que tengan durante las primeras semanas un aumento de tamaño de las mamas. No se debe presionar, desaparecerá solo al cabo de unos meses .

Uñas

Los niños nacen a menudo con las uñas de las manos largas y parcialmente rotas en sus extremos. Esto provoca, a veces, que se lastimen, sobre todo la cara. Si esto ocurre, al margen de los días de vida que tenga el bebé, no hay ningún impedimento para cortar las uñas. Debe hacerse con cuidado, aprovechando los momentos en que el bebé esté más relajado y utilizando unas tijeras adecuadas de punta redonda o bien un cortauñas. Si los padres no se sienten todavía seguros en el manejo de las tijeras, se puede utilizar puntualmente una lima de uñas.

Ombligo

A lo largo de los años, los consejos sobre el cuidado del cordón umbilical en los primeros días y hasta su caída han sido cambiantes. Se han utilizado distintos productos antisépticos (alcohol de 70º, mercurocromo, productos con yodo, etc.) y popularmente se han recomendado prácticas como la de no mojar el cordón o bañar al niño hasta que este se hubiera desprendido.

Recientemente y basándose en diversos estudios científicos, las recomendaciones sobre el cuidado del cordón umbilical pueden resumirse en las siguientes:         

  • El cordón suele desprenderse entre el 5º y 15º día.
  • La zona del cordón se puede lavar con agua tibia y un jabón neutro, al igual que el resto de la piel, en el momento del baño, secándolo después y cubriéndolo con una gasa seca.
  • Cambiar a menudo los pañales del bebé. Si comprobamos que el cordón aparece manchado con heces, hay que lavar de nuevo con agua y jabón, secar y dejar una gasa seca
  • El uso de antisépticos no ofrece ventajas sobre una buena higiene y en  ocasiones puede retrasar la caída del cordón.

Genitales

En el caso de los varones, es normal que exista fimosis. La fimosis es una situación normal a esta edad que no requiere ninguna intervención, siendo desaconsejable la realización de retracciones forzadas de la piel.

En las niñas es frecuente hallar unos labios mayores abultados. En los pliegues entre los labios mayores y menores aparecen unos restos blanquecinos (restos del vernix caseoso, sustancia untuosa blanquecina que recubre la piel del bebe en el momento de nacer). Esta sustancia está muy adherida y a veces requiere de sucesivos lavados suaves para desaparecer.

En ocasiones puede apreciarse la salida por el orifico vaginal de una secreción mucosa, consecuencia, como en el caso de las mamas, de la influencia de las hormonas maternas.

A veces, tras unos días, puede incluso producirse un pequeño sangrado por la vagina (una pequeña menstruación) que debe considerarse normal.

Ojos

Los recién nacidos son capaces de ver desde el nacimiento, pero solo a una distancia de unos 20 o 30 cm son capaces de enfocar la imagen y, por ejemplo, pueden apreciar con nitidez el rostro de su madre.

La higiene de los ojos en circunstancias normales no exige el empleo de materiales especiales como gasas estériles o suero fisiológico. Puede utilizarse agua tibia y un paño suave. Solo si aparece alguna anomalía, como inflamaciones o secreciones anormales, se deberá consultar con el pediatra o la enfermera la necesidad de tratamiento.

Hay cosas que hace mi hijo... ¿debo preocuparme?

La mayoría de los recién nacidos sanos realizan con frecuencia ciertos actos que pueden interpretarse erróneamente o, al menos, generar cierta inquietud en los padres. Citaremos como los más frecuentes: el hipo, los estornudos o pequeños ruidos nasales al dormir.

Una observación tranquila del bebé, asegurándonos de su bienestar, es suficiente, no siendo necesaria ninguna intervención.

Los recién nacidos manifiestan un patrón de ciclos de actividad y sueño variables a lo largo del día y ajeno al ritmo de vigilia-día/sueño-noche de los adultos. Con el transcurso de las semanas los bebés van aprendiendo a organizar el día. Para eso resulta útil ir adecuando los estímulos de ruido y luz, así como ciertos acontecimientos como el baño a horas similares, para favorecer la aparición de rutinas y ritmos.

Información sobre los autores

Artículo publicado el  
5-4-2012, revisado por última vez el 27-2-2013
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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