La manera de dormir de los mamíferos se ha visto determinada, tras miles de años de adaptación, para garantizar su supervivencia. Los humanos, al ser muy dependientes durante el primer año de vida, tratan de estar cerca de su cuidador, casi siempre la madre. Ésta representa la fuente de alimento, calor, protección, consuelo y soporte a las necesidades del recién nacido.
La mayoría de los niños desarrollan un patrón de sueño normal sin ninguna clase de ayuda, al igual que la gran mayoría aprende a caminar o a controlar esfínteres sin entrenamiento de ningún tipo.
Como en otros aspectos del desarrollo infantil, hay muchas variaciones de un bebé a otro. Durante los 6 primeros meses, el sueño solo pasa por dos fases y a partir del segundo semestre de la vida van apareciendo las fases de sueño de la edad adulta (que son 4), pero cada bebé evolucionará de forma particular. El temperamento individual y el ambiente familiar contribuyen a que algunos bebés tengan más dificultades para conciliar el sueño o más ansiedad de separación.
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.
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