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Prueba de la tuberculina

La tuberculina es una prueba que se hace en la piel para comprobar si hay infección por el germen que produce la tuberculosis

La prueba de la tuberculina

¿Qué es?

La prueba de la tuberculina, que también se llama método de Mantoux, es una prueba cutánea que se realiza para comprobar si se tiene infección por el Mycobacterium tuberculosis, germen que produce la tuberculosis.

¿Hay tuberculosis en la infancia?

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el número estimado de casos de tuberculosis en los niños menores de 15 años en 2012 en el mundo fue de 530 000, de los cuales 74 000 fallecieron por esta causa; en España ese mismo año hubo 379 niños con tuberculosis (5,4 casos por cada 100 000 habitantes).

¿Es importante la tuberculosis en la infancia?

Aunque la tuberculosis es menos frecuente en los niños que en los adultos, el riesgo de progresión de la infección y de que se produzca una enfermedad generalizada es mucho mayor. La identificación y el tratamiento precoz de la infección tuberculosa pueden reducir sustancialmente el riesgo de desarrollar la enfermedad activa.

¿A quién se le debe realizar esta prueba?

  • Niños que hayan estado en contacto con personas con tuberculosis.
  • Niños que presenten signos clínicos que hagan sospechar que pueden tener la enfermedad.
  • Niños inmigrantes o adoptados que procedan de zonas con altas tasas de tuberculosis.
  • Viajeros procedentes de zonas con muchos casos de tuberculosis y que hayan tenido contacto con la población nativa.
  • Antes de recibir algún tratamiento que disminuya las defensas.
  • Niños infectados por el virus del sida (VIH).

¿Cómo se realiza la prueba?

Se utiliza un derivado proteico purificado (PPD) de una parte del bacilo tuberculoso (antígeno) que es capaz de reaccionar con las defensas (inmunidad) del cuerpo humano. Se inyectan 0,1 ml de PPD (2 unidades de tuberculina) por medio de una punción superficial de la piel (intradérmica) con una aguja muy fina, en la cara anterior del antebrazo. Si se inyecta correctamente se tiene que elevar un poco la piel y esta elevación debe durar unos minutos antes de desaparecer.

¿Es una prueba segura?

Sí, es muy segura, no produce complicaciones importantes. Algunas veces la zona donde se ha inyectado puede picar o molestar ligeramente. No se debe tocar, ni cubrir, ni aplicar cremas o líquidos; sí se puede lavar y secar de forma suave. La tuberculina no contiene bacilos, por lo que no hay riesgo de transmisión de la enfermedad.

¿Cómo se interpreta?

 La reacción a la prueba cutánea debe valorarse entre 48 y 72 horas después de administrada.

Tiene que ser interpretada por personal entrenado para tal fin, habitualmente una enfermera o un médico. Se mide en milímetros el diámetro del habón (área palpable, elevada, endurecida o con hinchazón). No se debe tener en cuenta la zona enrojecida si no está elevada.  La medición del diámetro se hará a lo ancho del antebrazo (perpendicular al eje largo).

¿Cuándo se considera que la prueba es positiva?

Siempre que la induración sea igual o superior a 10 milímetros.

Cuando es igual o superior a 5 milímetros, pero sin llegar a 10 mm, se considera positiva en las siguientes circunstancias:

  • Niños en contacto con un caso de tuberculosis.
  • Niños en los que exista sospecha de enfermedad tuberculosa clínica o radiológica.
  • Niños con las defensas (la inmunidad) contra las infecciones comprometida.
  • Cuando previamente la prueba había sido negativa.

¿Qué significa que la prueba haya salido positiva?

Cuando la prueba es positiva, quiere decir que se tiene tuberculosis; esta infección tuberculosa puede ser latente (no hay síntomas clínicos, ni signos radiológicos de enfermedad) o activa (existen síntomas o signos de enfermedad). En ambos casos el niño debe recibir tratamiento con medicamentos antituberculosos.

Artículo publicado el  
30-1-2015, revisado por última vez el 25-1-2015
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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