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Escrito por pediatras, pensado para las familias

El lenguaje en el niño

¿Qué es lo normal? ¿Cuándo hay que comentar el caso con el pediatra para que valore la situación y aconseje si hay que intervenir o no?

Primeras palabras

El lenguaje es la forma de comunicación con los demás. Ya desde que es un bebé, el niño se puede comunicar antes de decir palabras. El habla es la expresión verbal de la comunicación. Los niños aprenden a comunicarse desde los primeros días y, de forma progresiva, van desarrollando el habla.

El aprendizaje del habla despierta mucho interés en los padres y es uno de los aspectos del desarrollo que se supervisan en los exámenes de salud, durante la primera infancia.

¿Qué influye en el desarrollo del lenguaje?

En el desarrollo del lenguaje del niño influyen factores como la herencia, la familia, el ambiente en el que se desarrolla y la escolarización.

¿Qué es lo normal?

En los primeros años, los niños desarrollan el lenguaje junto con otros aspectos del desarrollo. Evolucionan de diferente manera, pero en general son capaces de hacer ciertas cosas a determinadas edades:

Durante el primer año

El niño se sobresalta ante los ruidos, busca la fuente de los sonidos y emite sus propios sonidos en forma de balbuceos y arrullos (vocalizaciones A-E). Cuando crece, por lo general a los 9 meses, es capaz de unir sonidos y decir palabras como mamá o papá, aunque no entienda el significado.

Entre los 12 y 15 meses

Aumenta el balbuceo utilizando más sonidos, imita algunos sonidos y palabras y dice una o más palabras. Es capaz de entender órdenes sencillas.

De los 18 a los 24 meses

Hacia los dos años tiene un vocabulario de entre 20 y 50 palabras,  comienza a combinar palabras y es capaz de señalar partes de su cuerpo y objetos habituales, así como de seguir instrucciones de dos pasos (coge el juguete y dámelo).

De 2 a 3 años

Aumenta el número de palabras, dice frases de tres a cinco palabras.

Aumenta la comprensión (entiende lo que es encima de la mesa y debajo), comprende algunos verbos y se puede entender gran parte de su habla.

¿Cuándo hay un retraso?

El retraso del habla y el lenguaje es el retraso del desarrollo más frecuente. Alrededor de uno de cada cinco niños aprende a hablar más tarde que otros niños de su edad. A veces es difícil diferenciar entre lo que es normal y tan solo se trata de inmadurez en el desarrollo, de aquello que es un problema y por lo tanto precisa ser valorado por un especialista.

Cuando se habla de que un niño tiene un retraso del habla es porque su forma de hablar es peor, de forma significativa, que la de los niños de su misma edad. Un niño puede tener retraso del habla y posteriormente desarrollar el habla de forma más lenta. O puede ocurrir que el retraso del habla sea un síntoma más de otros problemas del desarrollo que se asocian con retraso del habla.

Los niños con retraso del habla precisan ser diagnosticados y tratados de forma temprana.

¿Cuándo hay que preocuparse por el lenguaje de un niño?

  • En el menor de un año:
    • Si no responde a los sonidos o no vocaliza.
  • Entre uno y dos años:
    • No utiliza gestos o señala con el dedo, o no dice adiós a los 12 meses.
    • Prefiere gestos a vocalizar para comunicarse a los 18 meses.
    • No imita sonidos a los 18 meses.
    • Tiene dificultad para entender peticiones sencillas.
  • A los dos años:
    • No es capaz de decir palabras o frases.
    • Repite sonidos o palabras, pero no utiliza el lenguaje para comunicarse.
    • No es capaz de entender indicaciones sencillas.
    • Tiene una voz extraña.
    • Es más difícil entenderle que a otros niños de su edad.

Causas de retraso del habla y el lenguaje

Hay muchas causas.

Un niño puede tener un desarrollo normal, pero no hablar. Esto  a veces es debido a alteraciones de la boca, la lengua o el paladar.

En ocasiones, el retraso del lenguaje puede ser el signo de otro problema más importante como la pérdida de audición, retrasos del desarrollo en otras áreas o incluso un trastorno del espectro autista.

Problemas de la audición. Un niño que tiene problemas para oír, tiene problemas para comprender, imitar y utilizar el lenguaje.

Cuando el niño habla mal y emplea poco vocabulario, pero el resto de su desarrollo, tanto mental como de los sentidos, es normal, se trata de un retraso simple del habla. Los retrasos simples del habla son, por lo general, temporales. Habitualmente son de causa hereditaria y madurativa.

El retraso del lenguaje en los niños pequeños a veces es señal de un problema de aprendizaje, que se manifestará como dificultades al comienzo de la lectoescritura. Es el llamado retraso global del lenguaje.

¿Qué se puede hacer?

Si un niño tiene un retraso del lenguaje se debe solicitar que sea estudiado por  un especialista.

El especialista en lenguaje valorará el lenguaje del niño y el habla. Para hacerlo se pueden utilizar escalas y tests que midan el lenguaje del niño y lo que se considera normal.

También hay que evaluar:

  • Lo que el niño comprende (a esto se denomina lenguaje receptivo).
  • Lo que el niño dice (lenguaje expresivo).
  • Cómo interacciona para comunicarse: señalar, gestos, etc.
  • Los sonidos que emite y la claridad del habla.
  • El desarrollo de la boca: boca, lengua y paladar.

La primera persona a quien acuden las familias es al pediatra. Ante la sospecha de alteración del lenguaje los niños son valorados por el médico especialista en foniatría, que es el profesional encargado de los trastornos del lenguaje, habla, voz y audición.

¿Qué pueden hacer los padres?

El desarrollo del habla depende, entre otros aspectos, del entorno.

La estimulación sensorial, especialmente la auditiva, es muy importante para que el niño aprenda.

Algunas recomendaciones para la familia:

  • Dedicar tiempo a estar con el niño y comunicarse con él.  Con canciones, cuentos, juegos y todo aquello que pueda aumentar su biblioteca de palabras. De esta manera el niño puede desarrollar el oído, por donde entran y “caminan” las palabras.
  • Dirigirse al niño hablándole en un lenguaje correcto, tanto en la articulación de las palabras como en el uso del vocabulario. Hacerlo de forma lenta, precisa y directa. El niño imita y copia lo que escucha.
  • Utilizar la vida diaria para hablarle. Aprovechar que se va a la compra o cuando está en casa, contarle las cosas que se van viendo, señalar objetos.
  • Es importante darle tiempo para que se exprese y cuente sin prisas. Que él sienta que le escuchamos y que queremos compartir su lenguaje.
  • Leerle cuentos es muy conveniente, comenzando cuando es un bebé.

En niños con dificultades del habla, la comunicación en varios idiomas puede ser perjudicial. El bilingüismo normalmente no es el responsable de los retrasos, pero tampoco ayuda a perfeccionar la capacidad expresiva.

Si existe un problema del lenguaje, habla, audición o del desarrollo, la intervención temprana es necesaria para ayudar al niño. Los padres pueden aprender qué es lo que le ocurre y cómo ayudarle.

Artículo publicado el  
10-3-2014, revisado por última vez el 13-3-2014
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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