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Dolor en los pezones. Grietas

Amamantar no duele. Si la madre nota dolor al dar el pecho debe buscar ayuda para evitar que se produzcan grietas

Niño lactando

¿Qué son las grietas?

El amamantamiento no produce dolor. Los pezones pueden estar sensibles los primeros días después de dar a luz, pero el dolor mantenido indica la existencia de un problema.

Si la madre nota dolor al dar el pecho debe buscar ayuda inmediatamente para evitar un daño mayor que pueda condicionar la aparición de grietas. En ocasiones, las grietas pueden sangrar y la leche puede contener una pequeña cantidad de sangre, pero esto no causa ningún daño al bebé, que puede seguir mamando.  Es importante identificar la fuente del dolor, ya que puede ser motivo de abandono de la lactancia.

 ¿Cuál puede ser la causa?

  • Mal agarre del pecho (el bebé sólo mama del pezón sin incluir gran parte de la areola en su boca). Es la causa más frecuente. Suele deberse a una mala posición del bebé al mamar, problemas anatómicos maternos (pezón plano o invertido, ingurgitación del pecho) que dificultan el agarre o problemas anatómicos del bebé (mala succión por falta de movilidad de la lengua debido a frenillo sublingual corto o a una mandíbula retraída).
  • Traumatismo sobre el pecho secundario a retirada brusca del bebé del pecho cuando aún está fuertemente agarrado y succionando, lavado frecuente del pecho con agua y jabón, humedad constante sobre el pecho, uso incorrecto de la bomba extractora (utilización de copa de tamaño inadecuado o colocada asimétricamente).
  • Dermatitis.
  • Infecciones (por hongos o bacterias). En estos casos a menudo el dolor continúa tras finalizar el amamantamiento.
  • Fenómeno de Raynaud: fenómeno vascular que se manifiesta por blanqueamiento de la piel del pezón y dolor ardiente, seguido de cambio de color a morado o rojo, antes de recuperar el color habitual.

¿Cómo se puede prevenir?

Al ser un problema mecánico es inútil intentar prevenirlo durante el embarazo, ni con cremas ni masajes. Hay datos que apoyan la utilidad de la educación y del examen prenatal del pecho. El dolor en los pezones no se relaciona ni con la duración ni con la frecuencia del amamantamiento. Lo más importante es:

  • Asegurar una correcta posición y sellado del niño al pecho. Revisar siempre que el agarre es correcto y más aún si la madre refiere dolor.
  • Evitar el uso de chupetes para prevenir la confusión tetina-pezón.
  • Evitar el lavado del pecho antes y después de cada toma, así como las cremas o pomadas. A todas las embarazadas les salen alrededor de la areola como unos puntitos abultados (glándulas de Montgomery) que excretan una sustancia grasa que protege la piel de la areola y el pezón durante la lactancia. Si se lava el pecho con frecuencia desaparece esta protección. Con la ducha normal es suficiente.
  • Evitar la humedad. Se debe mantener el pecho seco y aireado entre tomas. Aconsejar, si se usan protectores para evitar mancharse la ropa, que se cambien frecuentemente. Puede ser útil el uso de conchas protectoras con orificios que permiten airear la piel del pezón. Dejar secar los pezones al aire puede contribuir a evitar la humedad.
  • Procurar usar tejidos lo más naturales posible (algodón, lino) y sujetadores no excesivamente ajustados.
  • Si el bebé está succionando y se le quiere retirar del pecho, hacerlo deslizando un dedo por la comisura labial para romper el vacío sobre el pecho.

¿Cómo se puede tratar?

El mejor tratamiento es la prevención y, si la lesión ya se ha producido, identificar precozmente la causa, corregirla y facilitar la curación de la piel.

  • Conseguir una buena posición del niño al pecho. Insistir en que la boca realice un buen sellado, abarcando el pezón y parte de aréola, empezando siempre por el pecho no afectado o menos afectado, para evitar la succión demasiado vigorosa del inicio.
  • Aconsejar el amamantamiento frecuente para evitar la ingurgitación.
  • Usar pezonera o alternar diferentes tipos de posturas al pecho puede ser útil durante unos días, hasta que mejore la lesión y disminuya el dolor.
  • Si el dolor al amamantar es muy intenso, se puede realizar la extracción de leche materna hasta que cicatrice la grieta.
  • El uso tópico de una crema de lanolina ha demostrado en algunos estudios mejorar la cicatrización. En ocasiones se recomienda, al terminar la toma, en lugar de crema extender unas gotas de la propia leche sobre el pezón y dejar secar, pero hay que tener en cuenta que si existe una infección bacteriana o hay una herida en la piel, esta práctica puede empeorar el problema y no es recomendable.
  • Si existe infección será necesario tratarla con pomadas o con antibióticos orales. Puede ser útil tomar previamente una muestra para cultivo.
  • Si el problema es una dermatitis se debería dejar de utilizar cualquier pomada que se estuviera usando y lavar bien la ropa para evitar restos de detergente. Valorar contactar con un dermatólogo.
  • Si el problema es un frenillo corto significativo puede ser necesaria su sección.
  • En los casos de fenómeno de Raynaud es aconsejable evitar cambios bruscos de temperatura en la zona del pezón.
Artículo publicado el  
12-8-2015, revisado por última vez el 22-7-2015
La información ofrecida en En Familia no debe usarse como sustituta de la relación con su pediatra, quien, en función de las circunstancias individuales de cada niño o adolescente, puede indicar recomendaciones diferentes a las generales aquí señaladas.

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